A veces quiero ponerme "en la piel" de los demás cuando extrañan a alguien o algún sitio pero no lo logro. Pienso, una vez más, que no todos somos iguales. ¡Por suerte!
Creo que por algunas razones que hemos ido encontrándonos por el camino transitado, algunas señales de ese camino la hemos aprendido o asimilado de tal forma que es lo que nos hace ser diferentes.
Tal vez el no estar arraigado a un lugar en particular o el haber tenido que ir dejando por este camino tantas cosas, algunas no vueltas a encontrar y a tanta gente -buena o mala, que se nos va cuando no estamos, nos va endureciendo esa coraza que tenemos "subjetivamente" y que nos hace ser más o menos fuertes, más o menos sensibles al entorno.
Sentado, fumando un cigarrillo frente a el mar, ese mar que nos toca a todos y que no es de nadie, hoy han salido de mi memoria algunos de esos sitios en los que he estado y mucha gente con la que he compartido momentos dulces, amargos, agridulces, dramáticos, muy dramáticos, difíciles y otros no tanto. Sin embargo, los he visto pasar en esa película que nos hacemos de nuestra vida, desde lejos, como si conociéramos el guion pero que no es nuestro. Sabemos que estuvimos allí, con ellos, pero también nos vemos como otro actor más. ¡Que rabia me da el no poder sentir ese sentimiento de lejanía o extrañeza como los otros!
El tener siempre esa sensación de "ya vivido" o el "déjà vu" es jodido. Nada te asombra, te conmueve... O sí, me sigue conmoviendo la muerte de mis perros. No lo puedo evitar. Suena duro pero es la verdad. A veces la gente pasa tan rápido por la vida de uno que las despedidas son como un saludo como cuando alguien pasa en un autobús y le dice adiós con la mano. La otra gente, la que ha estado un poco más de tiempo contigo, al menos en mi caso, trato de guardar los mejores recuerdos y tirar al cesto lo que no sirve. Ese cesto aún no esta lleno por suerte peo tampoco he podido llenar el cajón de esos recuerdos buenos, positivos. Creo que esa es la balanza de la vida.
Sin embargo, creo hoy, ahora, en este momento, que eso de "estar en la piel del otro" no es más que un engaño de uno hacia los demás. Nunca nos podremos poner en la piel del otro porque somos distintos. Hemos transitado por caminos diferentes. No obstante, la gente se deja engañar por compasión aceptando esa frase, esa disculpa. En el fondo somos mentirosos pero apañamos esa mentira con nuestros sentimientos aprehendidos. Una palmadita en la espalda, un abrazo sin calor, un beso distante........
Conversando con una amiga no hace mucho llegamos a la conclusión de que desde que nacimos estamos acostumbrados a representar diversos papeles en dependencia de dónde estemos y con quién estemos. Pero cuando ya llegas a cierta etapa de ese camino recorrido la pregunta viene como una bofetada: ¿Quién eres realmente?
Es probable que nos vayamos de este sistema vital sin saberlo. Otros dirán por nosotros lo que creían que éramos. Y continua la mentira.........
Hoy día, con toda la tecnología que nos abruma y agrede prefiero recibir un mensaje de alguien que me diga: Hola. Aqui estoy. Porque sé que esas tres pequeñas palabras te están diciendo que eres alguien para esa persona. Que te tiene presente. No importa el tiempo pasado entre ambas ni la distancia. Ambos están caminando por un camino similar y empujándose cuando la fatiga llena a uno de los dos o abrazándose cuando llegan a una meta común.
Por eso prefiero viajar "ligero de equipaje". El camino que nos depara el destino (vamos a llamarle así) es incierto. Hoy podemos estar riéndonos en medio de una cena y mañana ya no estemos. Pero la gente seguirá asistiendo a cenas y volverá a despedirse una y otra vez y volverá a encontrarse en algún lugar y se besará, se abrazará y quizá salga en un momento, si es que sale, la célebre frase. ¿Te acuerdas de.....?
No obstante, ahora te digo, en este momento. Hola. Aquí estoy.
Ideas que están en un cajón semi abierto y que de pronto saltan, se remueven por el aire, caen al suelo y uno las va recogiendo, lentamente.
Archivo del blog
jueves, 23 de marzo de 2017
domingo, 19 de febrero de 2017
LAS COSAS DE LA VIDA, DE NUESTRA VIDA.
Prácticamente desde que tenemos conciencia nos enseñan que
cuando muere alguien hay que sentir pena y hasta llorar por la pérdida de un
ser querido. También nos enseñan que cuando nace un nuevo ser debemos
mostrarnos contentos, felices y sonreír todo el tiempo.
Ambas situaciones son válidas siempre y cuando sintamos esas
emociones, que no son más que estados anímicos socializados, es decir, reír por
un nacimiento y llorar por una muerte.
Sin embargo, todos sabemos que en muchas culturas no es así.
Se les enseña de otra forma ver la vida y la muerte.
Si nuestra cultura nos enseñó a socializar esos sentimientos
en emociones de risa y llanto entonces deberíamos pasarnos la vida en esos
menesteres pues todos los días nacen miles de niños y también mueren miles de
personas.
Pero no, no es así. La socialización de los sentimientos
llega a tal punto que se vinculan al YO. Es decir, yo lloro por la pérdida de
un ser querido MIO y no el del otro y río por el nacimiento de alguien cercano
a MI pero no del otro. ¿En qué quedamos?
Realmente eso pasa porque nuestra cultura es definitivamente teísta
(el teísmo se entiende como la creencia en deidades o en la creencia de un
CREADOR del universo) y cuando me refiero a nuestra cultura aquí cabe toda
aquella que tiene a un DIOS como centro del universo y que son muchas.
¿Qué pasaría en otro sentido de la vida?
Si nos hubieran enseñado desde que tuviéramos conciencia que
el nacimiento es producto de la unión de un espermatozoide con un óvulo (bien
por satisfacción mutua entre dos personas o por alguna cabronada que no debió
ocurrir) y que la muerte es la extinción paulatina de nuestras funciones y que
el ser humano es un SISTEMA compuesto por muchos otros SUBSISTEMAS y que todo
sistema surge y desaparece, entonces
nuestra vida sería mucho más llevadera y al mismo tiempo nos prepararía para
cuando nuestro sistema se apague saber a quién dejar todo lo almacenado en
nuestra memoria para que no se pierda, si es que nos interesa perpetuar la
información acumulada y no supimos antes repartirla.
Pero no. El EOGISMO es también parte de esa enseñanza: YO,
MIO, ME, MI......Yo sufro porque mi tío abuelo murió y no me dejó nada, a mí, a
su querido sobrino nieto........
¡Qué jodida tenemos nuestra existencia si no somos capaces de
saber qué hacer después que ya no estemos físicamente! ¡Había que hacerlo
antes!
Por suerte, tanto en los preámbulos del nacimiento como en el
de la muerte el sistema, nuestro sistema, se va preparando para estos dos
estados naturales, orgánicos y cuando toca uno o el otro ya sabemos el camino a
seguir.
En algunas culturas lloran el nacimiento y ríen a la muerte
(también teístas por supuesto pero con cierta lógica); en otras, aun con el
cordón umbilical colgando ofrecen al sol la vida del nuevo ser y en no pocas
ofrecen el alma y el cuerpo del extinto a las deidades que lo acogerán en su
seno.
Esto existe desde que nosotros, los humanos, comenzamos a
socializar los sentimientos y cuando no supimos que hacer ante un nacimiento o
una muerte nos escondimos ante elementos que creamos con nuestra imaginación
para que esa propia imaginación nos guiara por el camino más adecuado.
Alguien dijo que la fe cristiana no es más que la debilidad
que esconde un individuo........Pues por ahí va la cosa.
Somos tan débiles, porque tampoco nadie nos enseño a no serlo
que cuando la realidad supera nuestra fuerza corremos a pedir ayuda a AQUELLO
que supuestamente nos la puede dar.
Gente como yo, que ha trabajado directamente con mucha gente
sabe que el factor tiempo es decisivo para que una vida continúe en este mundo
o deje de estarlo. Pero aun así y a veces teniendo todo el tiempo necesario
cuando una vida, un sistema, deja de estar, deja de estar encendido, por mucha batería
que nos coloquen, por mucho que hagan para detener ese momento, el sistema se detendrá definitivamente y
puede ser que nos pongamos dichosos si con algún elemento de nuestro sistema
pueda reemplazarse un elemento similar en otro sistema de otro individuo. Al
menos sabremos que no todos los elementos de nuestro sistema eran inservibles.
En un mundo como el de hoy sufrimos, pero mucho, cuando se
nos rompe el ordenador o un teléfono móvil con toda la información que teníamos
guardada en ellos. Antes de la existencia de esos sistemas hacíamos servir
otros medios para perpetuar la información: fotos impresas, archivos rellenos
de papeles y mas papeles, etc.
Pero, ¿por que sufrimos con la perdida de una persona si
realmente esa persona a lo largo de su vida ha ido dejando su información para
que otros la recojan? ¿Que nos queda entonces de esa persona que ha dejado de
estar físicamente? Solo la emoción y el sentimiento de la perdida de algo que
se quiso (tal vez no como propiedad pero algo parecido).
No es que quiera hacer un paralelo entre la pérdida de un
ordenador y una persona, pero en esencia el que pierde sufre sin saber
realmente que pierde. Tal vez una información, una caricia, una palabra de
consuelo, un regalo que alguien le hizo.....¿que pierde?
A lo largo de nuestra vida, pero principalmente en la época
en que estudiamos nos enseñan algo que para poco sirve. Más bien nos informan,
nos meten información en nuestro sistema psíquico para que supuestamente cuando
seamos GRANDES podamos aplicarlo.....Jajá jajá jojana.
¿Que alguien me diga para que nos sirve el peso atómico de un
elemento químico si trabajamos como actor, o repartidor de cartas, o ejecutivo
de un banco?
Sin embargo, nadie nos enseñó los virus que pueden entrar en
nuestro sistema ni tampoco nadie nos enseñó los antivirus que sirven para
contrarrestarlos. Todo esto hay que ir aprendiéndolos día a día, ya de GRANDES,
cuando hemos dejado atrás la etapa de estudiante y tenemos que enfrentarnos al
cruel mundo laboral y a sistemas externos que nos clasifican todo el tiempo,
nos ponen números, letras, grupos.......Dicho de otra forma: nadie nos enseñó
lo bueno y lo malo del tiempo en que estaríamos activos. Sin embargo, si nos
enseñaron a socializar los sentimientos, las emociones, a darles nombres y
definiciones: al amor, al cariño, a la tristeza, al olvido, a las
añoranzas......es larga la lista.
En fin......"Al carajo albañiles que se acabó la
mezcla" ¡Que la vida es muy corta y hay que aprovecharla cuando se pueda y
se esté activo.....el resto ya sabemos como acaba.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)